Ubit Sunt
Cuando me encontraba dentro de la incipiente búsqueda del amor, cuando ya toda fuerza de voluntad para luchar por ello había cesado, me hallé sola.
La creciente preocupación por la edad me arremetió de pronto:
- Ya no soy joven, dije.
La nostalgia de la juventud me invadió con tan fuerza que no pude contener las lágrimas. Siempre he sido una persona muy sensible. La caminata rápida por avenida Prat cruzando el paso nivel de carrera, con el sol de septiembre acariciando mi cara me llevó a recordar mis caminatas de juventud, con el sol primaveral en mi rostro, por la laguna, por mis calles preferidas de concepción, donde me hallaba simplemente siguiendo los árboles mas frondosos de la temporada sin razón, solo por placer.
Dónde quedó mi primer baile o mi primer abrazo.Dónde guardé por siempre las primeras miradas complíces con el amor de juventud, ese que nos envuelve hasta lo mas hondo y nos quita el sueño. Quien mereció mis primeras miradas de amor y dejé que llevara mi mano junto con los primeros deseos de mi corazón.. con quien compartí el dolor mas grande que he padecido y estuvo ahi para darme apoyo... a quien dediqué mi primera canción y mis primeras caricias íntimas, más allá de la inocencia. Por quien desarrollé algo más que el cariño amistoso que ofrece la adolescencia. Junto a quien recorrí mis primeros pasos en la educación superior;con quien me desvelé mirando las estrellas a la orilla del lago acurrucados por las montañas del sur. Quien fue el último a quien esperé por mas de una hora en una esquina; a quien escribí mi última carta y dibujé su rostro en la ultima hoja blanca que guardaba en mi carpeta.
Ciertamente ya no soy joven. No van a volver esos días, esa juventud, donde no importaba el equivocarse porque el consuelo de "aún somos jóvenes" era una realidad. Por que a pesar de todo lo que hicieramos, aun quedaban muchas más posibilidades, muchas personas, muchos lugares por recorrer donde la edad aun era prematura y nuestro carácter tambien. Ya no tengo más esos anhelos, porque la realidad es otra: el trabajo, las responsabilidades. Ya no existirá más el verme con alguien porque hay tiempo libre, porque salí temprano, porque hoy no tengo clases. Ya no habrá tiempo para cultivar el romance, ese que tanto me gusta...
Me arrepiento de muchas cosas, de haber entregado el último suspiro y mis últimas fuerzas para amar, junto con la ultima juventud que me quedaba.
Ya no puedo arreglar nada, ya no puedo reparar nada, muero cada noche y cada momento preocupándome de haber hecho lo correcto. Me odio en cada instante.
Necesito nuevas fuerzas las mías se agotaron.

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